Publicado
17 June 2026
Multitudes siguen marchando por el Ni Una Menos
Escrito por: Gabriela Mitidieri
El 3 de junio el movimiento feminista argentino volvió a salir a las calles como cada año desde el primer grito de Ni Una Menos en 2015. Este 2026 nos encontró en un contexto sumamente regresivo, tanto en términos políticos por el desfinanciamiento del gobierno de políticas públicas que brinden asistencia a mujeres que atraviesan violencia de género, como por la noticia de tres femicidios en los días previos al aniversario: Agostina Vega en Córdoba, Dulce María Beatriz Candia en Misiones y Noelia Carolina Rivero en Buenos Aires.
En distintas ciudades del país se realizaron marchas y concentraciones. En Buenos Aires, una concentración multitudinaria en las puertas del Congreso mostró la presencia de organizaciones políticas, sindicales, colectivas feministas, centros de estudiantes y muchísimas personas autoconvocadas, como demuestran grabaciones del colectivo audiovisual SHOK y de Ni Una Menos. Con carteles hechos a mano expresaban su enojo pero también la importancia de continuar organizadas. Compartimos a continuación algunos fragmentos del documento oficial de quienes convocaron desde Ni Una Menos y que se leyó en el acto en Buenos Aires:
“Las violencias machistas no ocurren en el vacío: crecen en contextos de pobreza, dependencia económica, exclusión y ausencia estatal. Cada recorte en salud, educación, políticas sociales y derechos laborales tiene consecuencias concretas sobre las vidas de quienes sostienen comedores, cuidan, trabajan en condiciones precarias y enfrentan situaciones de violencia sin redes ni respuestas institucionales. No hay libertad posible en un país donde miles de niñas, mujeres y diversidades aprenden a vivir con miedo. (...)
Los femicidios de Agostina Vega en Córdoba, de Dulce María Beatriz Candia en Misiones y de Noelia Carolina Rivero en Buenos Aires vuelven a mostrar la dimensión trágica de la violencia machista que atraviesa nuestro país. Sus nombres se suman a una dolorosa lista de mujeres y niñas cuyas vidas fueron arrebatadas por la violencia patriarcal, recordándonos que cada femicidio representa una ausencia irreparable y una profunda deuda social e institucional. Frente a este horror, el reclamo de justicia, memoria y políticas efectivas de prevención sigue siendo una urgencia ineludible.”