Publicado
8 May 2026
España sin cordón sanitario
Escrito por: Miquel Ramos
Miquel Ramos, Journalist
Imagen de Iván Giménez, with courtesy of M. Ramos, Licencia private archive, entrusted to ReGA
Falta todavía un año para las elecciones generales en España, pero distintas regiones del país han celebrado ya estos últimos meses sus elecciones autonómicas. Las más recientes, en Aragón y en Extremadura, han dado la victoria al Partido Popular (PP), que ha pactado con el partido de extrema derecha VOX para poder gobernar.
En ambos casos, VOX, que obtuvo un 16,90% de los votos en Extremadura y un 17.89% en Aragón, formará parte del Gobierno regional, tras abandonar, en 2024, otros gobiernos regionales en los que había entrado con el PP. Así, apoyando al PP para gobernar y ejerciendo presión desde fuera de las instituciones, consiguió igualmente que el PP aceptase todas sus propuestas para mantener sus apoyos. En esta nueva fase, VOX ha decidido ya formar parte de los distintos gobiernos del PP, y este partido ha aceptado incluir en su gestión todas las demandas de la extrema derecha, principalmente lo que han denominado ‘prioridad nacional’ para el acceso de servicios y prestaciones, excluyendo a las personas migrantes.
Desinformación y odio contra la izquierda
A diferencia de otros países de Europa, la derecha española nunca ha tenido un cordón sanitario contra la extrema derecha. No solo han pactado con ella o la han incluido en sus gobiernos desde que VOX llegó a las instituciones, a partir de 2018, sino que se ha embarcado en una competición por el electorado más radical, copiando los discursos xenófobos y racistas y adoptando posiciones cada vez más radicales en su ‘performance’ política: insultos a la izquierda, uso de desinformación y financiación y apadrinamiento de influencers y pseudo medios de comunicación de acoso político y desinformación. Uno de los artefactos más conocidos de este carácter es la empresa Estado de Alarma (EDATV), cuyos reporteros (principalmente uno llamado Vito Quiles) se dedican a perseguir a políticos y periodistas de izquierdas, incluso hasta su casa, y acompañados de conocidos neonazis que ejercen de guardaespaldas. Esta empresa ha recibido casi un millón de euros de dinero público por parte de administraciones del PP. Esto está generando un gran debate en la política y los medios en España estos últimos meses, ya que estos agitadores incluso están acreditados como prensa en el Congreso de los Diputados.
Hay que "combatir, incluso con violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia", declaró Antonio Martínez Nieto, diputado de VOX en Murcia, el pasado mes de abril. Así, con declaraciones provocadoras, consigue estar constantemente en el foco mediático. Con la misma intención, el líder de Vox, Santiago Abascal, se bajó del escenario durante un mitin en Granada para dirigirse contra un grupo de antifascistas que protestaba a cierta distancia, provocando que los seguidores del partido de extrema derecha rompiesen el cordón policial y agrediesen a los antifascistas. Estas performances son habituales en VOX, y consiguen conectar con su electorado más radical y estar constantemente en el centro de la información política.
Crisis interna del VOX
Sin embargo, a nivel interno, VOX está sufriendo una crisis sin precedentes, con la expulsión o la renuncia de varios cargos importantes del partido por diferencias con la dirección. Algunos de estos son incluso fundadores, como Javier Ortega-Smith, que denuncia el trasvase económico del partido a empresas y organizaciones afines a la cúpula actual. También la ruptura con Revuelta, una marca juvenil creada por miembros de VOX y promocionada por el partido, ha supuesto un problema de imagen para el partido, ya que se había recaudado dinero para los afectados por las riadas en València en 2024, que nunca llegó a sus supuestos destinatarios. Miembros de esta organización filtraron a varios medios de comunicación audios y conversaciones entre líderes del partido y miembros de Revuelta, negociando antes de que la noticia saltase a los medios. Según denuncian desde Revuelta, VOX pretendía integrar totalmente a esta organización en el partido y quitar del mando a sus responsables. Al no haberlo conseguido y emprender acciones legales por el dinero recaudado, la relación quedó rota y VOX se ha inventado un nuevo artefacto similar llamado Reconquista.
Otro de los problemas que afronta VOX con una parte de su electorado y algunos de sus miembros es su postura en política internacional. Principalmente, por su apoyo incondicional a Donald Trump y a Israel. Las continuas amenazas e insultos de los líderes de EEUU e Israel a España por su postura ante el genocidio en Gaza y la agresión contra Irán y el Líbano, han posicionado mayoritariamente a la opinión pública española con el Gobierno, o al menos, en oposición a ambos gobiernos extranjeros, mientras que principalmente VOX, y más prudentemente el PP, critican la postura de Pedro Sánchez en estos asuntos.
La intención de voto para VOX se mantiene alrededor de entre un 16-17% para las elecciones previstas en 2027, pero hay otro partido de extrema derecha que está escalando posiciones muy rápidamente: Aliança Catalana (AC), cuya lideresa, Silvia Orriols, alcaldesa de Ripoll, está logrando en Catalunya lo mismo que VOX en España: contaminar al resto de partidos (principalmente a la derecha catalana de JuntsXCat y PP) con sus propuestas xenófobas (prohibición del burka, ‘prioridad nacional’, relacionar inmigración con delincuencia...) y con una intención de voto que alcanza cerca del 20%, convirtiéndose así en la tercera fuerza, detrás del PSC (PSOE) y ERC. Aunque se presentó como un partido independentista, poco a poco ha ido abandonando este reclamo para centrarse básicamente en un discurso islamófobo, racista y antiizquierdista.
Otro de los actores importantes en la batalla cultural y política de la extrema derecha en España, con proyección internacional es el lobby ultraconservador de fundaciones y organizaciones como HazteOir y su marca internacional CitizenGo, así como Political Network for Values (PNfV). Estas entidades organizan campañas coordinadas en varios países contra los derechos sexuales y reproductivos, los derechos LGTBIQ+, y todo lo que incluyen en su cruzada antiwoke. En España, HazteOir lidera muchas de las campañas políticas, mediáticas y judiciales contra el Gobierno. Aunque algunos miembros de estas organizaciones son también candidatos del PP y de VOX, algunas campañas están dirigidas a presionar a estos partidos para que incluyan en sus programas electorales medidas contra el aborto, la eutanasia o los derechos de las personas LGTBIQ+.
Redacción: Susanne Brust