Publicado
5 June 2026
Balotaje en Colombia: ¿Quién es Abelardo de la Espriella?
Escrito por: Frederic Schnatterer
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Imagen de Frederic Schnatterer, Licencia private archive, entrusted to ReGA
El 21 de junio será un día decisivo para Colombia, y seguramente toda la región va a seguir con gran interés el balotaje de las elecciones presidenciales del país. En ello se enfrentan el candidato del Gobierno progresista, Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y el abogado de extrema derecha, Abelardo de la Espriella. En la primera vuelta, el 31 de mayo, de la Espriella obtuvo un resultado sorprendentemente alto para muchos: con casi el 44% de los votos, quedó en primer lugar, 3% por encima de Cepeda, quién quedó en segundo lugar. Existe el peligro de que, de la Espriella se imponga a Cepeda. Eso no solo significaría el fin del primer Gobierno de izquierdas en Colombia, sino que también un fortalecimiento del bloque de países con gobiernos de derecha en América Latina.
Tras la primera vuelta, el Gobierno estadounidense tardó solo dos días en meterse en la campaña electoral colombiana. En un post en su plataforma Truth Social, el presidente de EE. UU., Donald Trump, felicitó al candidato de la derecha, a quien calificó de “líder inteligente, fuerte e inquebrantable”, por su éxito. El resultado de la segunda vuelta, en la que se enfrenta a un “marxista radical de izquierda”, será “muy significativo para el futuro de Colombia y la relación con EE. UU.” Por ello, expresó su “apoyo incondicional” a de la Espriella.
Colombia, un aliado tradicionalmente muy cercano a Estados Unidos, se ha emancipado -en parte- bajo el actual Gobierno de Gustavo Petro. Trump, que en su segundo mandato insiste en la Estrategia de Seguridad Nacional para obtener mayor influencia y la hegemonía exclusiva en América Latina, quiere revertir esta situación. Colombia es importante meramente por su ubicación geográfica; desde allí se pueden controlar militarmente amplias zonas de la región. Además, el Gobierno de Trump pretende debilitar el bloque de gobiernos progresistas, al que pertenecen, además de Colombia, Brasil y México, los tres países de mayor población de América Latina. Si bien Washington logró recuperar varios aliados el año pasado con las victorias electorales de la derecha en Chile, Bolivia y Honduras, ahora apuesta por la toma del poder en Colombia y en Brasil en octubre.
Represión en vez de soluciones políticas
De la Espriella siempre ha dejado claro que representará los intereses de EE. UU. en Colombia. En repetidas ocasiones ha expresado su “admiración absoluta” a Trump. Quiere ampliar considerablemente la cooperación con Washington, especialmente en cuestiones de seguridad, y también se prevé que Israel desempeñe un papel importante. Para combatir la “enfermedad del narcotráfico”, quiere poner en marcha un “Plan Colombia 2.0”. El Plan Colombia original se refería al rearme del Ejército colombiano por parte de EE. UU., que supuso miles de millones de dólares en la década de 2000 y que provocó la escalada del conflicto armado dentro de Colombia. De la Espriella también quiere solicitar la adhesión a la alianza de Trump “Shield of the Americas” (“Escudo de las Américas”). La coalición aboga por una lucha militar contra los cárteles de la droga y la inmigración ilegal en América Latina.
En lugar de apostar por una solución política al conflicto armado que tiene en sus garras a muchas regiones de Colombia, de la Espriella prefiere ampliar los ataques militares. Además de los bombardeos aéreos, quiere reanudar la fumigación generalizada con el herbicida glifosato contra las plantaciones de coca. Las negociaciones con los grupos armados, que el Gobierno de Petro inició con un balance contradictorio, las quiere romper de inmediato tras su llegada al poder. Apenas diez años después de la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC-EP -la guerrilla más grande hasta la fecha-, traería consecuencias fatales para las zonas rurales, con una posible escalada de violencia aún mayor.
Alianzas internacionales
No solo Trump, sino también otros políticos de extrema derecha felicitaron a de la Espriella tras su victoria en la primera vuelta. Aparte de Santiago Abascal, del partido español Vox, destacaron el presidente ecuatoriano Daniel Noboa y su homólogo argentino Javier Milei. Ambos forman parte del eje fiel a Trump en la región. Y ambos ven a de la Espriella como una inspiración. Durante la campaña electoral, se refirió a Milei como un “modelo económico a seguir para la región”; al igual que él, quiere recortar drásticamente el gasto público, al que califica de “monstruo ineficiente”. Concretamente, mencionó una reducción del 40%. Mientras que Milei se autodenomina “león”, de la Espriella se puso el apodo de “tigre”, ya que este representa “fuerza”, “valor” y “potencia”.
Sin embargo, no llegaron felicitaciones públicas desde El Salvador, a pesar de que de la Espriella no se cansa de expresar su admiración por Nayib Bukele, quien gobierna allí de forma dictatorial desde 2019. Ya a finales de 2023 declaró a la revista colombiana Semana: “Me gusta Bukele, pero Bukele sería un boy scout al lado mío. Muy, pero muy blandito para mí.” Durante la campaña electoral, anunció que quería que inversores privados construyeran diez megacárceles para delincuentes peligrosos en regiones remotas. La medida recuerda mucho al enfoque punitivo de Bukele.
De la Espriella domina el campo de la derecha
La razón por la que el Gobierno de Trump no apostó públicamente por de la Espriella antes es sencilla: junto a él se presentó a las elecciones otra candidata de extrema derecha, Paloma Valencia, que también habría representado los intereses estadounidenses. Sin embargo, finalmente, la candidata del Centro Democrático con apenas un 7% obtuvo un resultado decepcionantemente malo en la primera vuelta. Ya la misma noche de las elecciones, Valencia y su jefe, el aún influyente expresidente Álvaro Uribe, llamaron a votar por de la Espriella en la segunda vuelta, ya que, según ellos, solo así se podría salvar a Colombia “del comunismo” o del neocomunismo.
Con la primera vuelta de las elecciones presidenciales se está produciendo una reestructuración de la derecha colombiana, que en las últimas décadas ha estado dominada por Uribe y el Centro Democrático, controlado por él. Sin embargo, últimamente el expresidente tenía cada vez más dificultades para encontrar nuevas figuras de liderazgo. Desde el éxito electoral de Iván Duque en 2018, el Centro Democrático ni siquiera ha vuelto a llegar a segunda vuelta de unas elecciones presidenciales. En las elecciones de 2022, el empresario de derecha Rodolfo Hernández, considerado un supuesto outsider, pasó a la segunda vuelta, de la que, sin embargo, surgió Petro, el primer presidente progresista de la historia de Colombia. Eso anticipó una evolución que ahora ha llegado a un punto álgido con de la Espriella.
Empresario con imagen de outsider
De la Espriella también se presenta como un outsider que nunca ha ocupado un cargo político. Al igual que en otros países, la narrativa funciona haciéndolo creíble y menos propenso a la corrupción que los representantes de la “casta” con la que quiere acabar. “No soy un político, sino un empresario”, declaró durante la campaña electoral. “Los políticos prometen, los empresarios nos comprometemos.” Según los medios de comunicación colombianos, de La Espriella cuenta con más de 30 empresas en los más diversos sectores, que operan tanto en el país como en el extranjero. A lo largo de los años, ha acumulado así una fortuna considerable.
Abogado con contactos con líderes del narco y paramilitares
El núcleo de la red es el bufete De La Espriella Lawyers, que cuenta con oficinas en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Miami. De la Espriella, hoy de 47 años, comenzó su carrera como abogado penalista a principios de la década de 2000, cuando asesoró a paramilitares de derecha en las negociaciones políticas con el entonces Gobierno de Álvaro Uribe. También mantiene estrechos contactos con líderes del narcotráfico como Salvatore Mancuso. A ello se suman personalidades muy conocidas cuya defensa le valió notoriedad, entre ellos se encontraban también clientes de dudosa reputación, como el empresario colombiano Alex Saab, quien se enriqueció mediante negocios con el Gobierno venezolano y fue extraditado recientemente a Estados Unidos.
Precisamente en la región caribeña de Colombia, de la Espriella cuenta desde hace años con una amplia red de contactos en la política tradicionalmente clientelista y en los grandes medios de comunicación. Nacido en la capital, Bogotá, creció en Montería, en el departamento de Córdoba. Desde muy temprano, el influyente clan Char de la región caribeña apostó por su candidatura presidencial, lo mismo hicieron poderosos empresarios y representantes del Centro Democrático. Antes de la segunda vuelta, el candidato prácticamente cuenta con el apoyo de toda la derecha colombiana.
Su principal objetivo es poner fin a las (lentas) reformas sociopolíticas del Gobierno de Petro y volver lo antes posible a la situación anterior. Motivación central de la derecha colombiana que se basa en el odio hacia la izquierda y cualquier política de igualdad. De la Espriella representa eso con sus posturas abiertamente homófobas y misóginas. El año pasado, amenazó en una entrevista: “Sepan ustedes, señores de la izquierda, que en mí tendrán siempre a un enemigo acérrimo, que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde. Porque ustedes no merecen un trato diferente. (...) conmigo no va a haber nada, absolutamente nada distinto a enfrentarles determinada y decididamente. Para acabar a ese cáncer, que significa la izquierda radical. A esa plaga hay que erradicarla. Así de sencillo. Y en mí encontrarán el peor enemigo posible.”
Si bien es cierto que de la Espriella debe entenderse como parte de la evolución de la derecha internacional, su campaña electoral copia hábilmente la exitosa estrategia de los políticos regionales. Al mismo tiempo, el candidato sabe combinar el lenguaje de la nueva derecha global con el de la vieja derecha local. Se presenta como un patriota convencido, a la plataforma que fundó en 2024 como “movimiento” la llamó “Defensores de la Patria”. En público aparece con una camiseta amarilla de la selección colombiana de fútbol y ha convertido en su marca el saludo militar con un agitado movimiento de mano.
Redacción & Traducción: Ute Löhning