Publicado
9 July 2026
"El peor momento de la libertad de expresión": entrevista a Paula Sabatés
Escrito por: Ute Löhning
Paula Sabatés, Argentinian journalist and trade unionist
Imagen de Ute Löhning, Licencia Rega
La periodista argentina Paula Sabatés escribe en el diario Página 12, trabaja en TV y en la radio FutuRock y hace un podcast El Hecho Maldito. Además es dirigente sindical en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA). En junio estuvo de gira en Alemania, dando charlas con Frederic Schnatterer que presentó su libro sobre Argentina: „Freiheit für wen“. Pudimos conversar con ella en ese tiempo.
En Alemania se discute mucho si el presidente libertario de derechas de Argentina, Javier Milei, es democrático o antidemocrático. Varios políticos liberales o de la derecha adoran su política económica y quieren promoverla acá. ¿Dónde ves Milei en el espectro entre democrático y antidemocrático?
Es verdad que Milei ganó por el voto popular y eso lo hace un gobierno democrático en términos de elección representativa. Pero el congreso aprueba leyes y Milei no las cumple, por ejemplo la ley de financiamiento universitario. Periodistas dan información y Milei los denuncia. La gente se manifiesta en la calle y Milei lo reprime. Ejerce muchas medidas que consideramos antidemocráticas en lo que tiene que ver con el juego de actores sociales que forman parte de un país y de una sociedad. En ese sentido anula a los otros actores sociales por desfinanciamiento, represión, ataque judicial. Gobierna solo, como si no existieran otros actores y eso me parece a mí que es muy antidemocrático.
¿Qué significa que Milei denuncia periodistas? Te refieres a denuncias en discursos públicos o denuncias penales en cortes?
Ambas cosas, los denuncia públicamente, en sus redes sociales insulta, agravia, ridiculiza periodistas. Utiliza sus nombres completos y a muchos de ellos se refiere de manera muy violenta, muy sarcástica y que incita al odio de trolls, de personas en redes sociales.
Pero además va a la corte a demandar penalmente a periodistas particulares por supuestas mentiras y difamación, lo cual implica que esos periodistas y esas periodistas tengan que atravesar un proceso judicial, afrontar gastos de abogados, atravesar una situación emocional difícil. En general la mayoría de esas causas no llegan a ningún lugar, la corte las desestima, porque no tienen fundamento ni sentido. Pero es una situación inédita y muy traumática para los colegas.
¿Hubo ataques físicos también?
En 2025 golpearon a Roberto Navarro en la calle, lo lastimaron, tuvo que ser hospitalizado. Navarro denunció que lo atacaron porque lo reconocieron y es muy probable, porque él es muy conocido y muy crítico y dirige un medio opositor muy importante que se llama El Destape. Y es muy probable que haya sido por incitación a la violencia. No sé si directamente de Milei pero sí de todo el sistema libertario que incita al odio y a la violencia. Ese fue el ejemplo más concreto de violencia física.
Hay muchos casos muy extremos de violencia digital, sobre todo contra periodistas mujeres. Una periodista mujer, Julia Mengolini -que este año recién ganó el premio de reporteros sin fronteras a la independencia- dueña de un medio de la radio, Futurock, en 2025 le hicieron videos con inteligencia artificial, mostrando ella besando a su propio hermano. La hostigaron, le inventaron fake news, hay mucha violencia desatada y nunca se había vivido así una situación.
¿Como ves la situación de la libertad de prensa en Argentina en general?
Varios y varias colegas creemos que este es el peor momento de la libertad de expresión en Argentina desde el fin de la dictadura [nota red.: de 1976 a 1983] por muchos motivos. Por la agresión permanente de Milei a la prensa, a los periodistas y también a los dueños de los medios. El presidente repite una frase que es „No odiamos lo suficiente a los periodistas“. Invita a la sociedad en general a odiar a los periodistas.
Se cerró la agencia nacional de noticias, Telam, que era muy importante, porque tenía corresponsales en todo el país, con contenido federal, con información verificada y de calidad. Está cerrada la función periodística de la agencia. Algunos trabajadores y trabajadoras siguen tabajando ahí, pero están cumpliendo otras funciones que no tienen que ver con producir información pública para la ciudadanía, trabajan creando contenido para consumo interno del gobierno.
Además hubo un vaciamiento de los medios públicos, la televisión pública, la radio nacional a través de desfinanciamiento, menor presupuesto, despidos, retiros voluntarios, renuncias porque el salario fue congelado. Los medios públicos ya no juegan un rol importante para la cobertura crítica..
Es la primera vez que se cerró la sala de conferencias de prensa en la Casa de Gobierno, en la historia argentina reciente de la democracia. Después de su sanción hace 80 años se derogó el Estatuto del periodista profesional, la ley que regula la actividad periodística [nota red.: que se prorrogó hasta el 1 de enero del 2027 cuando entrará en vigencia automáticamente, criticado fuertemente por sindicatos de prensa]. Los sindicatos de prensa de todo el país presentaron un proyecto para hacer una nueva ley y para no quedarnos sin protección. Además es el momento de mayor represión policial contra trabajadores y trabajadoras de prensa en las manifestaciones. En 2025 el fotógrafo Pablo Grillo fue reprimido por la policía por orden del gobierno nacional. Resultó herido de bala en la cabeza, estuvo muy gravemente herido al borde de la muerte, sobrevivió, pero con graves secuelas.
¿Como se protegen Ustedes cuando salen a reportear?
Desde el principio del gobierno de Milei detectamos que la policía ataca directamente y especialmente a la prensa. Usamos chalecos que dicen prensa y en general la policía le pega directamente a quienes tienen esa ropa profesional. Muy tempranamente en este gobierno tuvimos que empezar a protegernos con elementos extra que nunca habíamos usado, uno de esos es fundamentalmente para los reporteros gráficos, para los fotógrafos un casco tradicional de moto y también una máscara antigases contra los gases, porque la policía lo tira directamente a la cara de de los periodistas. Como no todas las empresas proveen de esas herramientas, desde el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), las entregamos a quienes la necesiten, y en muchas ocasiones han ayudado a impedir golpes en la cabeza, intoxicaciones por gas lacrimógeno, pero reportear en las calles se ha vuelto una odisea, un peligro. Tuvimos que inventar protocolos de seguridad propios, colectivos e internos para protegernos del gobierno, por ejemplo ir todos juntos y avisar cuando alguien se va y también cuando llega a la casa para que todos sepamos que esa persona está bien.
Es muy doloroso y muy peligroso en un país democrático y hace hasta pensar si es realmente un país democrático.
¿Qué significa el trato que Milei tiene con la prensa, considerando su rol en un sistema democrático?
El trato que Milei tiene con la prensa significa que quiere que la prensa no exista. Ataca a todos los medios, más fuertemente por supuesto a los medios críticos, pero también a los más grandes, incluso a los medios más afines a él. Considera que las redes sociales son suficientes para ejercer una comunicación. Necesita que no haya oposición ni que haya canales de expresión y de participación democrática de ningún tipo.
¿Puedes explicar porqué también ataca a medios tradicionales, más afines a él?
Tiene una relación de amor-odio con esos medios. Cuando tiene que dar una entrevista televisiva, acude a los medios más afines. Pero ha atacado al principal conglomerado de medios que es el grupo Clarín, ha atacado muy fuertemente al diario La Nación que es un diario de derecha tradicional.
Dice que la prensa es una basura, que cobra plata por mentir, y que siempre está a favor de los políticos profesionales. Como él considera que no es un político profesional, que es un outsider que viene a cambiar la política, él quiere pelear contra los medios tradicionales que siempre sostienen al poder tradicional.
Tu eres periodista y sindicalista. ¿Que impacto tiene la represión en tu trabajo periodístico y en tu función de sindicalista?
Me cuesta dividir mi rol de periodista y de sindicalista porque pienso mucho el periodismo de forma muy colectiva y al sindicalismo de la misma manera.
Como periodista en mi propia actividad y como sindicalista en la defensa de mi gremio creo que es un momento muy difícil. El periodismo es una actividad muy dañada así que es un momento difícil a veces de autocensura porque como periodista pensás dos veces lo que decís porque te pueden atacar, porque te pueden amenazar. Esperemos que cambie pronto con un nuevo gobierno, con este no tengo muchas expectativas de que pueda cambiar.
Además los salarios de los periodistas y las periodistas como el de toda la clase trabajadora son muy bajos. Esto obliga a que tengamos que tener tres, cuatro, cinco trabajos, lo cual degrada la calidad de cada uno de ellos.
Como tú también tienes varios trabajos …
Sí, y además soy dirigente sindical en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA). Como sindicalista puedo decir que el SiPreBA está muy activo, es el más grande de Buenos Aires, es representativo porque tiene afiliados a más del 20% de los trabajadores y trabajadoras de la actividad que para Argentina es un porcentaje muy grande. Eso impide que el ataque al salario sea más pronunciado. En Argentina solo un sindicato por cada actividad puede sentarse a negociar el salario con las cámaras empresariales, es el mío para Buenos Aires.
¿Hay un salario mínimo en el area del periodismo?
Sí, hay un salario básico y nadie puede cobrar por debajo de eso. Entonces no depende en qué medio uno trabaja, el piso es el mismo, el techo cambia según el medio. Pero el salario no alcanza, es una actividad muy dañada.
Cómo es tu trabajo sindical? ¿Es un trabajo remunerado?
En todos los sindicatos de prensa del país funciona de manera similar: en la mayoría de los medios hay delegados o delegadas que básicamente es un periodista o una periodista que asume un rol de representación sindical en ese medio. Luego hay reuniones y asambleas de todos los delegados de los distintos medios para definir la negociación salarial colectiva y algunas acciones en conjunto, y luego algunos de esos delegados y delegadas integran la mesa de conducción del sindicato, que es quien toma las decisiones centrales en lo que respecta a la actividad. Todo es por militancia, no rentado. Nadie tiene un salario por eso, sino que nos vamos rotando entendiendo que cuanto más fuerte sea la organización sindical, mejor va a ser nuestro trabajo, nuestro salario, nuestra libertad de expresión y nuestras posibilidades de ejercer la actividad de una forma democrática y elegida. Yo ahora soy la secretaria de formación del sindicato, me encargo de pensar cursos y talleres e instancias de formación para mis compañeros y compañeras porque el periodismo es una actividad muy cambiante en términos tecnológicos, que avanza muy rápido y siempre es importante capacitar y seguir formando a los trabajadores y trabajadoras.
Supongo que es mucha actividad …
Sí, pero es muy gratificante saber que peleas por mejorar la actividad que amas hacer y que tu militancia y tu tiempo invertido ayuda a que otros y otras periodistas puedan estar un poco mejor.
¿A ustedes se acercan personas o periodistas también que han sufrido represión?
Sí, se acercan antes de las manifestaciones pidiendo protección, y se acercan después. Se acercan cuando son despedidos. se acercan cuando son violentados, denunciados o agredidos. Se acercan a buscar una contención y una representación en el sindicato y el sindicato se acerca a ellos. Me parece más importante que la organización vaya a buscar a esos trabajadores y les diga: bueno esta organización es de todos y de todas y es importante que sepan que cuentan con nuestra ayuda.
Estuviste de gira en Alemania. ¿Qué son tus impresiones de las conversaciones que tuvieron?
Creo que hay un paralelismo, coincidencias en ambos países, en los que los gobiernos anteriores no pudieron satisfacer las demandas democráticas de la ciudadanía y crecía la pobreza, se empeora la calidad del trabajo, hay problemas de vivienda y de transporte. Ante esa desilusión, los electores optan por opciones de ultraderecha.
Veo en Alemania que en la gente tiene cierto temor a que llegue un experimento parecido al argentino aquí. Entonces quieren saber cómo llegó en la Argentina para pensar cómo prevenirlo aquí en Alemania.
¿Ustedes tuvieron las recetas perfectas?
Los periodistas y las periodistas no podemos anticipar lo que va a venir. Pero sí tratamos de mostrar un espíritu de esperanza o por lo menos de lucha, de no pensar que el camino hacia la ultraderecha es inevitable, por más de que parezca posible, sino de no rendirse hasta el último momento porque es realmente difícil vivir en una sociedad con un gobierno de esas características [como en Argentina] y después puede ser demasiado tarde. El mensaje es que en Argentina pasó esto, todavía están a tiempo en Alemania de que no suceda y la idea es transmitir esa fuerza y esa lucha para no rendirse antes de tiempo.
Redacción: Susanne Brust